Borja Aldea asume la dirección gastronómica de Embarcadero

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El chef segoviano, se hace cargo del nuevo restaurante del Hotel Faisanera Golf tras consolidar Las Brasas de Valsaín y Reina XIV de La Granja.

El nombre de Borja Aldea ha ido ganando peso en la gastronomía segoviana durante los últimos años. Pero antes de consolidarse en su tierra, el chef pasó por algunas de las cocinas más importantes del país, una formación que marca su manera de entender el oficio.

Su trayectoria incluye etapas en DiverXO, el tres estrellas Michelin de Dabiz Muñoz en Madrid; Disfrutar, en Barcelona, reconocido como mejor restaurante del mundo en 2024; Santceloni, el dos estrellas madrileño del grupo Roca; y Etxanobe, referente de la cocina vasca en Bilbao. Cocinas con registros muy distintos, pero con un denominador común: la exigencia y el trabajo impecable del producto.

Esa experiencia le dio las herramientas para regresar a Segovia con un proyecto propio y una idea clara: cocina de territorio, fuego como técnica vertebradora y producto local como protagonista. Así nació Las Brasas de Valsaín, un proyecto familiar donde el asador castellano marca el rumbo de una propuesta sin artificio, basada en la materia prima y el respeto por la tradición.

A este proyecto se sumó más adelante Reina XIV, en La Granja de San Ildefonso, donde Aldea revisita el recetario histórico del Real Sitio desde una perspectiva contemporánea. Dos propuestas distintas pero coherentes: cocina reconocible, arraigada al entorno y con una técnica depurada que viene de años de aprendizaje en cocinas de primer nivel.

Ahora, Aldea da un nuevo paso al asumir la dirección gastronómica de Embarcadero, el restaurante que abrirá próximamente en el Hotel Faisanera Golf, en Palazuelos de Eresma. El proyecto, frente al campo de golf y gestionado por La Farm, apuesta por una línea coherente con su trayectoria: cocina reconocible, alejada de modas pasajeras y con el asador como eje central.

Según fuentes cercanas al cocinero, la propuesta de Embarcadero mantendrá el sello que ha caracterizado su trabajo: producto de proximidad, ejecución limpia y una lectura honesta de la temporada. Una cocina que no necesita artificios porque tiene detrás años de formación y un conocimiento profundo del producto.

La incorporación de Aldea refuerza la apuesta del Hotel Faisanera Golf por una restauración con criterio, donde la cocina no sea un complemento del hotel sino un elemento con entidad propia. Un movimiento que sitúa al establecimiento en el mapa gastronómico de una zona que, entre golf, naturaleza y patrimonio, está consolidando su perfil como destino turístico de calidad.

Para Aldea, este nuevo capítulo supone ampliar su radio de acción sin renunciar a los principios que han marcado su cocina desde el principio: conocimiento del producto, dominio de la técnica y respeto absoluto por el territorio. Una filosofía que, vista su trayectoria, parece estar dando frutos.

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