Escapada a Segovia en el Puente de Diciembre: mejores planes y visitas

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A Segovia el frío le sienta bien. A principios de diciembre la piedra se oscurece, el aire huele a leña y a asado desde media mañana, y a eso de las seis, cuando ya es de noche, las luces de Navidad se encienden sobre la Calle Real y la ciudad parece otra. Es el mejor momento para llegar.

Una escapada a Segovia en el Puente de Diciembre da para mucho más que la foto del Acueducto. En tres o cuatro días hay tiempo para recorrer la ciudad con calma, de la muralla a sus iglesias románicas, y para subir a La Granja de San Ildefonso, donde el Real Sitio y su pueblo piden una jornada entera. Valsaín queda justo detrás, con sus pinares a un paso para caminar una mañana. Y entre visita y visita, la mesa: asados, judiones y sobremesas largas, de esas que en diciembre apetecen más que nunca.

Desde Madrid se llega enseguida, y eso cambia el plan: se puede salir el viernes por la tarde y tener todo el puente por delante. Nosotros estamos en Hotel Faisanera Golf, en Palazuelos de Eresma, a medio camino entre Segovia y La Granja, justo en el centro de todo lo que viene a continuación.

Qué ver en Segovia durante el Puente de Diciembre

La primera vez, Segovia se recorre casi sola. Se entra por el Acueducto, se sube por la Calle Real y se termina en el Alcázar, asomado al vacío. Entre un extremo y otro caben dos mil años de historia, y también iglesias románicas, casas de mercaderes y plazas donde durante siglos se compró y se vendió paño.

Lo bonito es hacerlo sin prisa y dejarse desviar.

El Acueducto y el comienzo del recorrido por la ciudad

Hay que llegar a la plaza del Azoguejo y levantar la vista. El Acueducto de Segovia alcanza aquí su altura máxima, con sus arcos de granito apilados sin una gota de argamasa desde época romana.

Formaba parte de una conducción de más de 16 kilómetros que traía el agua desde la Sierra de Guadarrama, y durante siglos fue eso, una obra al servicio de la ciudad, mucho antes que un monumento. Con el cielo limpio de las mañanas de diciembre impresiona todavía más.

Desde el Azoguejo empieza la subida. Paso a paso se deja atrás la Segovia romana y se entra en la medieval.

De la Calle Real a la Plaza Mayor

La Calle Real es el hilo que lo une todo. Por ella se pasa junto a la Casa de los Picos, con su fachada erizada de puntas de granito, se cruza la plaza de Medina del Campo y aparece la iglesia románica de San Martín, rodeada de palacios que recuerdan la riqueza que trajo a Segovia su industria textil.

Estos días la calle tiene otro aire. Los escaparates se visten de Navidad, la gente se para a mirarlos con las manos en los bolsillos y en alguna esquina huele a castañas asadas.

Merece la pena salirse del camino de vez en cuando. Basta con meterse por cualquier callejuela lateral para encontrarse de frente con una torre, un patio escondido o un trozo de muralla con la sierra al fondo.

La Catedral de Segovia

Al llegar a la Plaza Mayor, la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción y San Frutos lo ocupa todo.

Se empezó a construir en 1525, después de que la catedral vieja, que estaba frente al Alcázar, quedara arrasada en la Guerra de las Comunidades. Las obras se alargaron más de dos siglos hasta su consagración en 1768. Es gótico tardío, y su silueta se cuela entre los tejados cada vez que uno dobla una esquina del casco histórico.

Al atardecer, con la plaza iluminada y la torre recortada contra el cielo, apetece sentarse un rato en una terraza con estufa a mirarla.

El Alcázar de Segovia

El paseo termina en la proa de la ciudad. Allí, sobre la roca que separa los valles del Eresma y del Clamores, está el Alcázar de Segovia.

Durante siglos estuvo ligado a los reyes de Castilla, y basta con asomarse a sus miradores para entender por qué alguien quiso levantar aquí una fortaleza: desde arriba se domina todo el valle.

Llegar hasta él caminando desde el Acueducto ayuda a entender la ciudad entera, encaramada entre dos ríos y protegida por su propia geografía mucho antes de que existiera la muralla.

Vista del Alcázar de Segovia con tejados cubiertos de nieve entre ramas nevadas en invierno.

Segovia en Navidad: luces y ambiente durante el Puente de Diciembre

Estos días Segovia estrena su cara navideña. Se encienden las luces, el centro se decora y la agenda se llena de propuestas pensadas para estas fechas.

El mejor momento es la caída de la tarde. La Plaza Mayor y las calles que bajan hacia el Acueducto se llenan de gente, y la iluminación sobre la piedra le da a la ciudad un tono cálido que de día no tiene.

Cada año la programación cambia, así que lo mejor es echar un vistazo antes de ir a la agenda oficial de Turismo de Segovia, donde aparecen mercados, conciertos, exposiciones, actividades familiares y el resto de citas de esos días.

Es buen momento, además, para entrar en ese museo que siempre se deja para otra vez, en una iglesia románica con su silencio de siglos, en las tiendas pequeñas del centro o en un café con ventana a la calle.

La Granja de San Ildefonso en el Puente de Diciembre: patrimonio y Navidad

A pocos kilómetros de Segovia, La Granja de San Ildefonso cambia por completo el escenario. Aquí la historia es otra, más cortesana, y en el puente el pueblo se llena además de planes navideños.

Todo empezó con Felipe V, el primer Borbón, que quiso en la falda de la sierra un palacio que le recordara a Versalles. El Real Sitio de San Ildefonso creció a su alrededor, y hoy el palacio, los jardines, las fuentes y hasta el trazado de las calles siguen contando aquella historia.

Fachada y jardines barrocos del Palacio Real de La Granja de San Ildefonso en una jornada de invierno

En diciembre los jardines son un lugar casi secreto. Las fuentes descansan y, con la escarcha de primera hora, las estatuas de dioses y ninfas parecen recién salidas de un cuento. A esas horas se oye el crujido de los pasos sobre la grava y poco más.

Detrás de cada una de esas estatuas hay una historia mitológica, y la contamos en nuestro artículo sobre las fuentes de La Granja de San Ildefonso.

Navidad, mercadillo y programación cultural en La Granja

En el puente, el pueblo se anima.

Una de las citas fijas es el tradicional Mercadillo de Navidad de La Granja, que suele montarse en el Mercado Municipal de Abastos coincidiendo con estas fechas. Hay puestos, iniciativas solidarias y actividades para los más pequeños, y durante esos días el mercado se convierte en el punto de encuentro del casco histórico.

Alrededor se organizan conciertos, teatro, espectáculos de magia y cuentacuentos que suelen formar parte de la programación de estas fechas, además de otras propuestas culturales y familiares del municipio. Los horarios varían cada año y se publican en la agenda cultural oficial del Real Sitio de San Ildefonso, donde está la programación de La Granja y de Valsaín.

Entre el palacio, los jardines, el mercadillo, las tiendas y alguna comida sin reloj, La Granja puede ocupar perfectamente una jornada completa durante el Puente de Diciembre.

La Real Fábrica de Cristales de La Granja

A esa jornada hay que sumarle la Real Fábrica de Cristales de La Granja, una de las visitas más sorprendentes de toda la provincia.

La fábrica nació en el siglo XVIII para dar a los palacios reales sus espejos, lámparas y cristales, y hoy acoge el Museo Tecnológico del Vidrio, con piezas, herramientas y salas que cuentan cómo se trabajaba aquí. Lo que engancha de verdad es ver a los maestros vidrieros en acción, cuando hay actividad en los hornos: una gota de vidrio al rojo se estira, se sopla, gira en la caña y en pocos minutos se convierte en una copa.

Quien entra pensando en una visita rápida suele salir con ganas de volver, y muchas veces con alguna pieza envuelta bajo el brazo.

Los horarios cambian según la temporada y están en la información oficial para visitantes de la Real Fábrica de Cristales.

Valsaín: naturaleza en los alrededores de Segovia

Pasado La Granja, la carretera empieza a subir y en pocos minutos ya se está entre pinos, con la Sierra de Guadarrama cerrando el horizonte.

Valsaín es el lado salvaje de este viaje. Sus pinares, el valle del Eresma y los caminos que cruzan el monte cuentan otra historia, la del bosque y la madera, que durante siglos fue tan importante para esta zona como la propia corte.

Una buena forma de conocerlo es con el Centro Nacional de Educación Ambiental (CENEAM), que organiza rutas guiadas, excursiones didácticas e itinerarios para entender el paisaje, los bosques y la historia de la vertiente segoviana de la sierra. Su calendario va cambiando a lo largo del año y se puede consultar en el programa oficial de rutas y excursiones del CENEAM.

Quien prefiera ir por su cuenta tiene los itinerarios por el entorno del CENEAM y los Montes de Valsaín.

En diciembre el monte puede amanecer con las primeras nieves en las cumbres y un aire limpísimo. También pide cabeza: las temperaturas bajan mucho y la nieve o el hielo pueden complicar carreteras y caminos, así que antes de salir es bueno mirar la previsión, el estado de los accesos y los avisos oficiales.

Laguna glaciar de Peñalara rodeada de nieve y cumbres de la Sierra de Guadarrama en invierno cerca de Segovia.

Aunque sea un paseo corto, vale la pena hacerle un hueco.

La proximidad entre La Granja y Valsaín permite combinar patrimonio y paisaje en una misma jornada: la mañana entre fuentes y estatuas, la tarde entre pinos.

Y en ese ir y venir entre la ciudad, los jardines y la sierra se entiende por qué esta tierra vivió siempre a caballo entre la corte y el monte.

Gastronomía segoviana para los días de invierno

A Segovia también se viene a comer. Y en diciembre, más.

El cochinillo asado sigue siendo el rey, con su piel crujiente y esa costumbre de partirlo con el borde de un plato. Pero la mesa segoviana da para mucho más. Los judiones de La Granja, grandes y cremosos, los asados de cordero y los guisos de cuchara son exactamente lo que apetece después de una mañana de paseo.

Cochinillo asado tradicional en cazuela de barro junto a un plato de judiones de La Granja servidos en mesa segoviana

En estas fechas la comida es parte del viaje. Un asado después de recorrer el casco histórico, unos judiones humeantes tras el palacio de La Granja o una sobremesa que se alarga hasta que oscurece después de caminar por Valsaín: así se vive Segovia estos días. 

Para elegir dónde sentarse, en nuestro blog tenemos un recorrido gastronómico por Segovia y algunos de los restaurantes de la zona.

Pedraza, una excursión para completar el Puente de Diciembre

El último día del puente pide algo especial. Pedraza queda a poca distancia en coche y es otro mundo.

Esta antigua villa amurallada se recorre en un paseo. Se cruza la Puerta de la Villa, con su mezcla de piedra medieval y reformas posteriores, y de pronto se está dentro de un pueblo de calles empedradas, casas blasonadas y balcones de madera que conserva casi intacto su aire de siempre. Al fondo, el castillo; en el centro, una Plaza Mayor con soportales que es de las más bonitas de Castilla.

En esa misma plaza, en una casona del siglo XVII, está Casa Taberna, el proyecto de Samantha Vallejo-Nágera. Se puede picar algo en la barra, con sus tapas y raciones, o sentarse a comer cocina castellana hecha con producto de la zona y brasas. El cordero asado y los guisos son de los que justifican el viaje.

Con el humo saliendo de las chimeneas y los asadores encendidos, Pedraza es la despedida perfecta antes de volver a casa.

Plaza Mayor empedrada de la villa medieval de Pedraza con soportales y fachadas iluminadas al atardecer

Una escapada de varios días desde Madrid

Lo mejor del Puente de Diciembre en Segovia es que cabe todo: la ciudad, el Real Sitio, la sierra y alguna villa de la provincia.

Desde Madrid, los trenes de alta velocidad llegan a la estación de Segovia-Guiomar, y eso hace muy fácil plantear el viaje. Para quien prefiere dormir fuera del bullicio del centro, alojarse a medio camino entre Segovia y La Granja tiene mucho sentido.

En Hotel Faisanera Golf, en Palazuelos de Eresma, estamos justo ahí. El Palacio Real y los jardines de La Granja quedan a 4,9 kilómetros, el Acueducto a 7,1 y la estación de Segovia-Guiomar a 7,9.

Con esas distancias, el puente se organiza solo. Una mañana en Segovia, otra en La Granja, una escapada a Valsaín y todavía tiempo para Pedraza, volviendo cada noche a un sitio tranquilo.

El hotel está frente al campo de La Faisanera Golf. Tenemos cafetería para un café a cualquier hora y el restaurante Embarcadero 601, con cocina de temporada, para comer o cenar en casa los días que apetezca quedarse cerca.

En la sección de planes de Hotel Faisanera Golf hay más propuestas para completar la estancia.

Entrada iluminada del Hotel Faisanera Golf con pérgola de madera y vegetación nevada en invierno.

Organizar una escapada a Segovia en el Puente de Diciembre

Diciembre aporta además una atmósfera propia: la sierra que amanece blanca, las tardes cortas que invitan a alargar la sobremesa y una Navidad que empieza a encenderse en las calles.

Quedarse en nuestro hotel, entre Segovia y el Real Sitio, es una de las mejores maneras de entender esta parte de la provincia: la ciudad de Segovia, los jardines de La Granja y los pinares de Valsaín quedan a unos minutos, y cada mañana se elige por dónde empezar.

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